Hay una forma nueva de gobernar la ciudad. O no habrá gobierno.
MVD Connect no es una herramienta de comunicación. Es la infraestructura de una forma distinta de entender el contrato democrático montevideano en 2026.
La confianza institucional se erosionó. Y no la arregla una campaña.
El Latinobarómetro 2024 mide la dimensión real del problema en Uruguay.
Uruguay es el país con más alto apoyo a la democracia como sistema (63%) y simultáneamente uno con mayor insatisfacción con su funcionamiento concreto. Esa brecha tiene nombre: presión de expectativas. La gente cree en el sistema; no cree que funcione para ellos.
Montevideo, capital del país que mejor cuida sus instituciones, es el laboratorio donde esa brecha se cierra o se rompe.
Lo que pasa tiene nombre desde hace veinte años.
Bauman
Han
Arendt
Rosanvallon
Rosa
Mediar la confianza. Una práctica, no una promesa.
La salida es operativa, no retórica. Se define con dos habilidades concretas que reemplazan al monólogo institucional:
sin juzgar
donde duele
Eso es lo que MVD Connect hace a escala de 1,3 millones de montevideanos.
No convence. Responde.
No reduce al vecino a su voto. Lo trata como persona.
Solo la Intendencia puede hacer esto. Y el marco legal uruguayo lo respalda.
La Ley 17.045 regula la propaganda electoral con ventanas estrictas para piezas profesionales en radio, prensa y TV.
La Ley 18.331 y la URCDP regulan el uso de bases de datos personales: la comunicación institucional de gestión está habilitada con base legal explícita; la comunicación electoral disfrazada, no.
La Intendencia puede comunicar con cada montevideano sobre la gestión.
Los partidos, fuera de períodos electorales y dentro del marco URCDP, no de la misma manera.
A esto se suma una asimetría preexistente: el presupuesto institucional de comunicación está en la IMM, no en los partidos. La infraestructura tecnológica también. La legitimidad democrática también.
Que Montevideo retome su rol histórico como laboratorio latinoamericano.
Desde la descentralización municipal de 1993, Montevideo fue referencia regional en participación ciudadana, presupuesto participativo y derechos. La conversación cívica se replegó en los últimos años por agotamiento de las estructuras intermedias y por la presión de expectativas que el Latinobarómetro mide en toda la región.
MVD Connect es la arquitectura para que ese repliegue termine. No con un discurso de unidad. Con 1,3 millones de conversaciones reales sobre la vida concreta de cada vecino, todos los días, durante cinco años.